agosto 28, 2020

Causas de un aborto espontáneo

Por el Comité editorial de IVI Buenos Aires

Sufrir un aborto espontáneo es uno de los miedos más comunes que se les puede presentar a las mujeres al quedar embarazadas. Es que, algunas personas desconocen las causas y las consecuencias del mismo y esto puede generar temor.

Por eso, en esta oportunidad, desde IVI Buenos Aires queremos acercarte toda la información relacionada al aborto espontáneo: qué es, por qué puede producirse y cuáles son probabilidades de gestar una vez pasada esta situación.

En primer lugar, es necesario saber: ¿a qué se llama exactamente aborto espontáneo? Se trata de la pérdida del embarazo antes de que alcance las 20 semanas de gestación. La misma se clasifica según cuándo ocurre: puede ser una pérdida de embarazo clínico, diagnosticada mediante ultrasonido, o de embarazo bioquímico, detectada únicamente mediante la realización de pruebas de orina o de hormonas en la sangre antes visualizarlo a través de ecografía.

Uno por uno, los motivos

A grandes rasgos, las causas de un aborto espontáneo pueden ser de origen multifactorial, siendo la más prevalente de todas las de origen genético o cromosómico. Ahora bien, más en detalle, las múltiples razones por las que se produce un aborto espontáneo pueden vincularse con:

  • Genética. Gran parte de las pérdidas que acontecen antes de los tres meses de embarazo se corresponden a anomalías cromosómicas en el embrión. Existen 46 cromosomas que contienen los genes para el desarrollo normal y muchos abortos espontáneos ocurren porque el embrión tiene un cromosoma extra o le falta uno de ellos, tornando inviable el embarazo en la mayoría de los casos.

Este tipo de anomalías se hace más frecuente cuanto mayor es la edad de la mujer. El riesgo va desde un 10% o 15% en menores de 35 años a más del 50% en mayores de 38 años.

  • Anatomía, por malformaciones uterinas. Otras de las causas que pueden distorsionar la anatomía del útero pueden ser la presencia de tabiques, banda de tejido dentro del útero o adherencias uterinas, muchas veces a causa de procedimientos quirúrgicos a nivel endometrial.

Asimismo, los fibromas, tumores musculares benignos, pueden provocar abortos espontáneos si crecen dentro o cerca del útero.

  • Estilo de vida. La alimentación saludable es fundamental, así como los hábitos sanos. Siempre las mujeres deben ser cuidadosas con los hábitos dañinos a la hora de quedar embarazadas.  Por ejemplo, el uso de drogas como la cocaína, fumar, el consumo de alcohol y cafeína, o el sobrepeso pueden aumentar las posibilidades de pérdida espontánea del embarazo.
  • Patologías. Las afecciones no tratadas como anomalías del sistema inmune, tiroides o diabetes, o incluso la trombofilia pueden aumentar el riesgo de pérdida de embarazo.
  • Inexplicable. Si bien puede ocurrir que no se detecte cuál es la causa específica del aborto espontáneo, en estos casos se estima que se deben a anomalías genéticas.

Síntomas de aborto espontáneo sin saber que estaba embarazada

Hay casos de mujeres que han experimentado pérdidas sin ni siquiera conocer que se encontraban embarazadas. En este sentido, la Dra. Melina Velasco, especialista en fertilidad de IVI Buenos Aires, explica: “cuando el embarazo se detiene precozmente en su desarrollo, la mayoría de las veces, la mujer no alcanza a reconocerlo por presentar escaso o ningún atraso menstrual. En general, la menstruación suele ser igual o un poco más abundante, pero no es significativa como para reconocer que se ha tenido un aborto”.

Y agrega que “dichos abortos obedecen principalmente a un desorden cromosómico esporádico de esa gestación en particular y no constituyen un factor de riesgo para embarazos futuros”.

Pruebas para descubrir las causas del aborto espontáneo

Existen análisis de sangre a partir de los cuales se puede detectar si una mujer tiene alguna afección genética, inmunitarias o de coagulación de la sangre que pueden aumentar  el riesgo de sufrir pérdidas repentinas de embarazos.

Además, una radiografía especial (llamada histerosalpingografía) o una ecografía (sonohisterografía) pueden demostrar problemas con la forma del útero de una mujer. Asimismo, el tejido de un aborto espontáneo se puede analizar para detectar anomalías genéticas.

¿La edad tiene que ver con los riesgos de sufrir un aborto espontáneo?

Según la Dra. Velasco, cualquier mujer -independientemente de la edad- puede sufrir un aborto. Sin embargo, a partir de los 35 años el riesgo de sufrirlo aumenta considerablemente.

Además, sostiene que esto está en relación directa con la calidad ovocitaria: “a mayor edad, menor calidad ovocitaria y por ende mayor probabilidad de concebir embriones con anomalías cromosómicas, que generalmente evolucionan a un aborto espontáneo”.

De todas formas, más allá de los riesgos que implica una maternidad tardía, cabe destacar que lograr un embarazo a partir de los 35, y sobretodo después de los 40 es posible, ya que existen alternativas para desarrollar una gestación sana y segura, como la Fecundación In Vitro (FIV), junto al estudio del embrión cromosómico con el PGT o Diagnóstico Genético Preimplantacional.

Ser madre después de un aborto espontáneo

Se estima que el 15% de la población sufre un aborto espontáneo. Y que entre el 1 y 5% padece un aborto de repetición. Este término, también conocido como “aborto recurrente”, se refiere a la pérdida involuntaria de dos o más gestaciones. ¿Qué tan probable es que esto suceda? Pues, tanto el número de abortos previos como la edad materna, constituyen el factor predictivo más importante de un nuevo aborto. Es decir, el riesgo de abortar involuntariamente aumenta con el número de gestaciones previas pérdidas.

El Diagnóstico Genético Preimplantacional como indicación para abortos recurrentes

Afortunadamente, existen herramientas que pueden ayudar a mejorar las tasas de implantación y, a su vez, de un embarazo evolutivo. Como mencionamos anteriormente, una de las causas más comunes en las perdidas gestacionales son las mutaciones cromosómicas, que responden a alteraciones en el número de genes o en el orden de estos dentro de los cromosomas, por ello el Diagnóstico Genético Preimplantacional es clave para estudiar el embrión y una gestación exitosa.

En más detalles, el PGT-A o Test Genético Preimplantacional para el análisis de aneuploidías, detecta la presencia de alteraciones en el número de cromosomas, como por ejemplo, el caso del Síndrome de Down o trisomía 21 en el que, en lugar de los 23 pares de cromosomas (22 más el par sexual: XX o XY), hay tres para el n° 21.

Al estudiar previamente a los embriones, mejora la tasa de embarazos en tratamientos de FIV. El equipo médico lo indica a pacientes que han presentado pérdidas repetidas de embarazo, repetidas fallas de la implantación y en casos de edad materna avanzada, entre otros.

Para finalizar, es importante agregar que, gracias al continuo desarrollo de las técnicas de reproducción asistida, la especialización de los profesionales y la tecnología que los acompaña, cada vez más personas, a pesar de su diagnóstico, pueden realizar su sueño de tener un bebé. En IVI la personalización de cada tratamiento es fundamental para ayudar a nuestros pacientes en uno de nuestros principales objetivos: disminuir el tiempo para lograr un embarazo a término con un bebé sano en casa.

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