agosto 30, 2019

Alimentación y su incidencia en la fertilidad

Somos lo que comemos y, aunque suene a cliché, cada vez está más probada la influencia de nuestra alimentación en el organismo y su funcionamiento. La buena nutrición es fundamental para la fertilidad, búsqueda de embarazo y su desarrollo exitoso. Si no se consumen los nutrientes necesarios, o se sufre de algún trastorno alimenticio, ya sea delgadez extrema o sobrepeso, se complicará el logro del embrazo y su evolución.

Tanto en la mujer como en el hombre, el estado nutricional tiene un papel fundamental en la reproducción, si a esto le sumamos un estilo de vida saludable y la incorporación de hábitos nutricionales adecuados, estamos ante la posibilidad de mejorar las chances reproductivas al tiempo que disminuyen los riesgos obstétricos.

Es importante destacar que, además de un seguimiento médico de ciertas patologías puntuales, tanto antes de la búsqueda de embarazo, de forma espontánea o asistida, como durante la gestación, se recomienda llevar una alimentación sana, en base a recetas caseras con ingredientes variados y ricos en vitaminas, grasas saludables y fibras.

Cuáles son los alimentos que tendrías que consumir y porqué

Con la finalidad de lograr una alimentación equilibrada, es necesario conocer las propiedades de cada alimento. Sobretodo, en aporte de las vitaminas que contribuyen a la fertilidad:

  • Vitamina A: el betacaroteno, precursor de esta vitamina, se encuentra en la zanahoria, tomate, calabaza y en las verduras de hoja verde, también la podemos encontrar en grasas lácteas y en la leche entera. Su consumo es importante, ya que su deficiencia puede resultar en la degeneración y descenso de la calidad de semen
  • Vitamina B: contribuye a la formación del sistema saludable, colaborando en el equilibrio hormonal. Su deficiencia puede conducir a exceso de estrógenos, dificultando la fertilidad. La podemos obtener en proteínas de fuente animal (pescado, pollo, carne de res, huevos y productos lácteos). También en vegetales de hojas verdes y granos
  • Vitamina C: mejora la inmunidad, la calidad del esperma e influye en la salud ovárica, está presente en cítricos, tomates y pimientos. Cumple una función muy importante como antioxidante
  • Vitamina D: mejora la secreción y la acción de insulina, también en la ovulación y permite aumentar la probabilidad de embarazo después de la FIV (fertilización in vitro). La mejor forma de adquirirla es a través de la exposición solar controlada
  • Vitamina E: contrarresta los efectos del estrés sobre los óvulos y los espermatozoides. Podés encontrarla en el germen de trigo, aceite de oliva y frutos secos

Asimismo, también es importante tener presentes los beneficios que nos pueden ofrecer ciertos minerales y macronutrientes en el logro del objetivo de la gestación:

  • Ácido fólico: necesario tanto antes como durante la gestación, previene defectos del tubo neural y también se asocia con mecanismos ovulatorios y con la calidad seminal. Se encuentra presente en cereales integrales, las legumbres, la banana y los huevos y en verduras de hoja verde. En algunos casos es necesario complementar, siempre bajo la supervisión de un médico especialista
  • Selenio: presente en huevos, carnes, pescados y frutos secos, cumple una función antioxidante y también influye en el desarrollo embrionario.
  • Zinc: este mineral tiene un papel esencial, ya que protege al óvulo y al espermatozoide del daño oxidativo, además interviene en los procesos de desarrollo embrionario. Es fundamental para el varón, gracias a su influencia en a movilidad del espermatozoide para su llegada al óvulo. Podemos hallarla en carnes magras, mariscos, huevo, pescados, y en menor proporción, en frutos secos y legumbres.

Mantener una dieta rica en hidratos de carbono complejos, grasas monoinsaturadas, proteínas de origen vegetal y fibras, al tiempo que se disminuye el consumo de grasas trans, grasas saturadas y proteínas de origen animal, resulta de gran beneficio para el organismo y para el proceso reproductivo. Adicionalmente, es importante tener en cuenta la suplementación con vitaminas y minerales de acuerdo a las necesidades de cada cuerpo y siempre bajo supervisión médica.

El Indice de Masa Corporal y su importancia antes y durante el embarazo

Con relación al peso, ni la delgadez extrema ni la obesidad, son compatibles con un embarazo sano, por eso es importante saber cuáles son los riesgos y efectos adversos de cada cuadro.

Un concepto importante es el Índice de Masa Corporal, (IMC): un valor que asocia el peso y la talla de una persona y permite identificar si su peso es el adecuado. La OMS, determina cuatro clasificaciones a tener en cuenta: si el IMC es menor a 18.5, el peso corporal es reducido; si el resultado da entre 18.5 y 24.8, el peso es normal; un número entre 25 y 29.9 es sobrepeso; y mayor a 30, es obesidad.

Peso, fertilidad y gestación

El bajo peso en la mujer podría generar amenorrea, y se diagnostica con tres o más períodos menstruales ausentes. Esta patología puede ser consecuencia de una pérdida extrema de grasa corporal, a causa de un aumento de ejercicio intenso, estrés o por trastornos alimenticios como bulimia o anorexia. En estos casos, la fertilidad tiene posibilidades de verse afectada por disfunción ovulatoria y alteraciones hormonales.

En este sentido, en el libro de Roberto Matorras y José Remohí, Casos clínicos de Reproducción Asistida e Infertilidad, 2015; se detalla: “Dado el inadecuado balance energético que presentan estas pacientes, existe mayor riesgo de complicaciones en la gestación, originando mayores tasas de aborto espontáneo y mayor riesgo de parto prematuro”. Por lo cual, el abordaje de este tipo de casos debe ser multidisciplinario, complementando las indicaciones de la medicina reproductiva con las de un nutricionista.

Por su parte, la obesidad incide en el tiempo de búsqueda de un embarazo espontáneo, haciéndolo más largo. En especial si se presenta un trastorno en la ovulación o Síndrome de Ovario Poliquístico, ambas situaciones clínicas comúnmente asociadas al sobrepeso.

Otra de las consecuencias, es el deterioro de la calidad ovocitaria y de la receptividad endometrial. Además de una menor respuesta a la medicación para la estimulación ovárica, esencial en los casos que se recurre a tratamientos de Fertilización In Vitro (FIV).

Durante la gestación, las complicaciones incluyen infecciones del tracto urinario, diabetes gestacional, preeclampsia, hipertensión y amenaza de parto prematuro. En el caso del varón, recientemente, la obesidad ha sido relacionada con una disminución en la calidad seminal y mayor riesgo de infertilidad.

Tomando en cuenta los efectos del sobrepeso, tanto en la concepción espontánea o asistida, la clave está en trabajar para lograr una reducción. Con una disminución inicial del 5%, ya se podría observar una mejoría en las tasas de ovulación y embarazo.

Finalmente, la sugerencia general, tanto antes como durante el embarazo, es tener un estilo de vida saludable. Y, no menos importante, consultar siempre con médicos especializados para el seguimiento ginecológico/reproductivo, obstétrico y nutricional. Esto permitirá aumentar la tasa de gestación, incidiendo de forma positiva en su desarrollo para tener un bebé sano en casa.

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