septiembre 2, 2015

LAS EMOCIONES EN LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA

LAS EMOCIONES EN LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA

Los problemas de esterilidad y su tratamiento suelen ser una fuente de estrés para las personas que los padecen. A la sensación angustiante que trae aparejado recibir el diagnóstico se le suma la incertidumbre propia del tratamiento. Por ello, acompañar el tratamiento médico con el apoyo psicológico ayuda a atenuar los distintos sentimientos que van surgiendo a medida que se avanza con el tratamiento.
El inicio de la intervención terapéutica puede generar una sensación de pérdida de control que puede verse aumentada por el sentimiento de fracaso personal y culpa, que por lo general afecta al miembro de la pareja al que se le diagnostica el problema.
Sin importar si la terapia es individual o de pareja, ambos miembros entran en un espacio en donde la toma de decisiones se convierte en parte principal de su vida cotidiana. Sentimientos como el miedo al fracaso, la soledad y el ocultamiento social del problema, forman parte de la mochila emocional de los pacientes. Es por ello frecuente encontrar expresiones emocionales de aislamiento social y personal, culpa y culpabilización, ansiedad, depresión y, en muchos casos, problemas en la relación de pareja.

Durante el tratamiento de reproducción asistida, ¿llegaste a sentir algunas de estas emociones?

AISLAMIENTO SOCIAL Y PERSONAL: la persona infértil suele tener dificultades para explicar a sus allegados sus problemas reproductivos. En el caso de los varones, la infertilidad masculina suele tener connotaciones de falta de virilidad.
CULPA Y CULPABILIZACIÓN: en el intento de determinar el porqué de su infertilidad, un miembro de la pareja puede pensar que sus anteriores comportamientos han podido causar el problema. Algunas personas piensan que han sido castigadas por sus actividades sexuales anteriores o por alguna interrupción de embarazo voluntaria del pasado. Frecuentemente el miembro infértil siente que está privando a su pareja de la oportunidad de tener hijos.
La culpabilización de uno al otro por su incapacidad para concebir puede suceder cuando sólo uno de los dos es infértil y por consiguiente poner en riesgo la relación de pareja.
ANSIEDAD: en la mayoría de los casos sucede por anticipación negativa sobre los resultados del tratamiento, por dudas sobre sus efectos sobre la salud tanto del propio paciente como sobre su posible descendencia.
DEPRESIÓN: suele presentarse en pacientes que se sienten desbordados ante los problemas que surgen durante el tratamiento y no cuentan con el apoyo emocional necesario para afrontarlo.
RELACIÓN DE PAREJA: la infertilidad supone una carga en la vida diaria de estas parejas, afectando de alguna manera a su estado emocional, social, físico, ocupacional e, incluso, intelectual. La dificultad para comunicarse puede aumentar durante un tratamiento de fertilidad. La vida sexual se ve en muchos casos afectada disminuyendo la calidad y frecuencia de las relaciones sexuales. Es fundamental el diálogo constante de la pareja y entender que ambos están transitando por el camino de la infertilidad juntos.
Sin el apoyo emocional y el seguimiento de un profesional terapéutico puede aumentar la percepción de fracaso y los intentos de ayuda del entorno más próximo suelen ser vividos como reproches. El objetivo primordial de cualquier consejo y apoyo psicológico es el de asegurar que los pacientes comprendan las implicaciones de sus opciones de tratamiento, reciban el suficiente apoyo emocional y puedan enfrentarse de manera saludable a las consecuencias de la experiencia de infertilidad.

 

 

Contenido obtenido de: Diana Guerra Díaz, M. del Mar Tirado Carrillo. Intervención psicológica en medicina reproductiva. Revista Iberoamericana de Fertilidad

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