noviembre 15, 2019

Noviembre azul: concientizando sobre el cáncer de próstata

En este mes se lleva a cabo una campaña de concientización enfocada en la prevención y lucha contra el cáncer de próstata, mejor conocida como Noviembre Azul. Por eso, destacamos la importancia de los análisis clínicos para la prevención del cáncer de próstata, que tiene mayor incidencia en los varones.

Solo en Argentina, tiene una ocurrencia de más de 11.000 casos anuales. Esto que viene a representar el 20% de todos los tumores malignos en hombres y ocupa el tercer lugar de cánceres en nuestro país.

La próstata es una glándula exclusiva del organismo masculino, se encarga de producir parte del líquido que conforma el semen. Se encuentra ubicada debajo de la vejiga y delante del recto. Su tamaño varía de acuerdo con la edad: en hombres jóvenes, es aproximadamente del tamaño de una nuez. Por su parte, en hombres mayores puede ser un poco más grande.

Esta enfermedad se presenta como consecuencia del crecimiento sin control de células atípicas en la próstata. Por lo general, no es posible identificar síntomas tempranos debido a que este tumor suele crecer de forma muy lenta.

Ya en su etapa avanzada, los síntomas más usuales son: flujo urinario débil, sangrado en la orina, dolor pélvico o lumbar y aumento en la frecuencia al orinar, entre otros. De igual forma, es importante destacar que la evolución del cáncer puede variar en cada paciente, por lo cual se recomienda consultar directamente con un especialista ante la aparición de cualquier síntoma.

Las claves del cáncer de próstata

Aunque no son conocidas las razones que ocasionan el cáncer de próstata, sí se han identificado aquellos factores de riesgo que favorecen su desarrollo:

  • Edad: es el factor de riesgo principal. Es poco frecuente en varones menores de 50 años y, de hecho, las probabilidades de padecerlo aumentan considerablemente con la edad
  • Antecedentes familiares: el riesgo se incrementa si el padre o un hermano sufrió esta enfermedad

Debido a que estos factores no se pueden controlar, no se puede hablar directamente de prevención. En este sentido, son las pruebas de detección las que ayudarán a descubrir el cáncer de próstata en su etapa inicial, cuando es más fácil de tratar.

Los exámenes que permiten detectarlo en estadios tempranos, consisten en la realización de un análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico, una proteína producida por la próstata. El examen del PSA se hace para ayudar a diagnosticar y hacerle seguimiento al cáncer de próstata en los hombres. A este se suma el tacto rectal, que permite palpar la glándula prostática. Para el diagnóstico definitivo se lleva a cabo una biopsia prostática.

La prevención radica en realizarse estos análisis de forma anual a partir de los 50 años. Por su parte, varones con antecedentes de cáncer de próstata en familiares directos, se deben realizar estos chequeos a partir de los 40 – 45 años.

El cáncer de próstata y la fertilidad masculina

Algunas terapias oncológicas e, inclusive algunos cánceres como el testicular y el linfoma de Hodgkin, pueden reducir el número de espermatozoides. Es por esto que los hombres diagnosticados con cáncer que desean tener hijos en el futuro, deben tener conocimiento de las opciones disponibles para proteger su fertilidad. Destacamos que el mejor momento de realizar este procedimiento es previamente al tratamiento oncológico.

Es posible que no todos los hombres vean afectada su fertilidad al finalizar la terapia, pues el impacto en la capacidad reproductiva dependerá de varios factores, como la edad, la capacidad reproductiva antes de recibir el tratamiento, el tipo y dosis de quimioterapia, y la dosis y zona del cuerpo en la que se dirige la radioterapia.

También es importante señalar que cada tratamiento oncológico empleado en la actualidad puede afectar la fertilidad de forma distinta:

  • Quimioterapia: puede disminuir o detener la producción de espermatozoides, afectando la capacidad de tener hijos biológicos en el futuro
  • Radioterapia: puede disminuir la producción de espermatozoides, causando en alguno casos infertilidad o esterilidad permanente. Sin embargo, es posible recuperar la fertilidad tras unos años, pero dependerá de diversos factores como son la localización, intensidad y duración de la radiación
  • Cirugía: la prostatectomía, referente a la extracción de próstata y vesículas seminales, así como una orquiectomía bilateral, en la que se extraen ambos testículos, detendrán la producción de espermatozoides para siempre. En esta última, hay que aclarar que si la extracción es de un único testículo, la fertilidad puede verse afectada en distinto grado.

Opciones de preservación de la fertilidad en hombres

Como bien comentamos, es importante que cualquier varón diagnosticado con cáncer de próstata, o de cualquier otro tipo, conozca las posibilidades que tiene para preservar su fertilidad. La criopreservación de una muestra de semen, que se puede obtener tanto a través del eyaculado como del testículo o epidídimo antes de iniciar el tratamiento, se ha convertido en la técnica más conveniente para estos casos.

La crioconservación del semen, mantiene muestras de espermatozoides a muy bajas temperaturas, conservándolas por un largo periodo de tiempo hasta su descongelación y posterior utilización, sin verse comprometida su calidad. Se sugiere seguir un protocolo que permita el éxito de la técnica y que la muestra se pueda utilizar luego sin problemas. En este sentido, es fundamental la labor del laboratorio de Andrología.

– Tomando en cuenta que el tiempo es muy valioso en pacientes oncológicos, será necesario realizar la criopreservación en el corto plazo. Siempre con la autorización del oncólogo de cabecera del paciente

– Se deben conocer las características clínicas actuales que puedan afectar a la espermatogénesis (proceso en el cual se producen los espermatozoides). Para ello se recomienda una entrevista con el paciente acompañada de una exploración urológica.

– Se llevará a cabo un espermiograma al momento de la congelación.

– Se sugiere criopreservar varias muestras antes de iniciar el tratamiento. Mientras mayor cantidad, mayores las posibilidades de éxito.

Existen otras técnicas en fase experimental para preservar la fertilidad en varones. Entre ellas, la congelación de tejido testicular, o la protección del tejido gonadal mediante fármacos en pacientes que han sido tratados antes de la pubertad.

Ante este escenario, es importante destacar que la medicina reproductiva evoluciona constantemente para ofrecer opciones a todos los tipos de pacientes que requieren de la ciencia para lograr tener un hijo propio. En nuestro caso, ofrecemos la Unidad de salud del varón, en donde nuestros pacientes pueden encontrar asesoría y seguimiento personalizado por parte de un médico especializado en esta área.

Finalmente, destacamos la importancia del control anual con un médico especialista, urólogo o andrólogo, para detectar a tiempo cualquier anomalía y recibir el tratamiento adecuado.

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