diciembre 23, 2019

Planificando un embarazo: ¿qué debo tomar en cuenta?

Por el Comité editorial de IVI Buenos Aires

Cuando llega el momento en el que se empieza a planear un embarazo, es recomendable tener presente varios aspectos con el fin de generar el mejor ambiente posible para este objetivo. De esta forma, la gestación podrá transcurrir con toda la normalidad posible.

Ya sea que se logre de forma espontánea o a través de la medicina reproductiva, estos aspectos contemplan cuidados integrales, desde la visita a un especialista hasta cambios en el estilo de vida, que mejorarán considerablemente las chances de embarazo y un desarrollo mucho más seguro al igual que el nacimiento.

Antes de ponerse manos a la obra con la búsqueda, es esencial verificar el estado de salud de la mujer o de ambos miembros de la pareja si corresponde, para detectar a tiempo cualquier signo de alerta y además, realizar los ajustes necesarios para lograr un embarazo exitoso y un bebé sano.

La primera recomendación es realizar una consulta preconcepcional, en una visita con el ginecólogo en la que se analiza el estado de salud de la mujer y se dan las indicaciones correspondientes. En caso de parejas, es ideal que también asista a la consulta para realizar una evaluación en conjunto, indicando los pasos a seguir y evacuando todas las dudas relacionadas con otros factores como la alimentación, medicamentos y sugerencias para los cuidados que se deben aplicar.

La consulta preconcepcional y su importancia al planear un embarazo

Realizar esta consulta con el especialista ayudará a alcanzar el mejor estado de salud posible de los futuros padres, permitiendo un embarazo en las mejores condiciones. En la consulta se podrán prevenir, diagnosticar y tratar las afecciones que puedan perjudicar a la futura gestación, evitándolas o disminuyendo su impacto en la medida que sea posible.

En este sentido, la consulta preconcepcional brinda importantes beneficios entre los que se incluyen: poder identificar factores de riesgo de cada embarazo, analizando antecedentes personales y familiares, así como conductas poco saludables y factores del entorno. Asimismo, poder brindar información sobre los cuidados que requieren tanto el embarazo como su etapa previa.

Ahí las pacientes también reciben ayuda para reconocer su propio estado de salud previo al embarazo. Así podrán realizar cambios en las conductas para minimizar riesgos y aplicar los tratamientos necesarios para lograr un embarazo saludable.

Por último, pero no menos importante, también se pueden identificar pacientes con riesgo genético aumentado, facilitando información útil para que realicen los estudios correspondientes y tomen decisiones reproductivas de acuerdo a sus necesidades.

A pesar de esto, la mayoría de las mujeres no suelen acudir a una consulta preconcepcional, asistiendo al especialista, algunas veces, cuando ya ha transcurrido casi totalidad del desarrollo embrionario. Esto ocasiona que se pierdan oportunidades de aplicar medidas de prevención necesarias.

Durante las primeras semanas del embarazo, se desarrollan los órganos básicos para futuras funciones, se produce el cierre del tubo neural (que define el correcto desarrollo del cerebro, la columna vertebral y la médula espinal). Por esto, resulta primordial anticiparse ante cualquier escenario y aplicar acciones que ofrezcan las mejores condiciones posibles durante esta primera etapa, de ahí la importancia de los controles previos y en la etapa temprana.

Por eso, si se está planificando un embarazo o si ya se está en la búsqueda, es recomendable la visita al ginecólogo, esencial para todas las mujeres, en especial aquellas con edad avanzada, con antecedentes de abortos, pacientes con riesgos de transmitir enfermedades genéticas o que padezcan enfermedades crónicas.

Hábitos antes y durante el embarazo

Parte de la preparación al planear un embarazo, tanto de forma espontánea como a través de un tratamiento de reproducción asistida, consiste en alejarse de prácticas dañinas para la salud, tales como el consumo de cigarrillo y alcohol, a medida que se integran o mejoran hábitos alimenticios y actividad física.

Cuidar el peso, tanto antes como durante la gestación, es fundamental para evitar riesgos que afecten su correcta evolución. Se recomienda mantener una dieta equilibrada e incluir alimentos que contengan las vitaminas y minerales que ayudarán a la fertilidad y al futuro desarrollo del bebé.

La planificación de la dieta y otros componentes se debe realizar siempre bajo el seguimiento de un médico especialista, quien guiará sobre las propiedades de cada vitamina y su aporte necesarios según los requerimientos de cada uno.

Brevemente, explicamos las propiedades de las vitaminas principales:

  • Vitamina B: favorece el equilibrio hormonal, ayudando a evitar el exceso de estrógenos, que dificultan la fertilidad. Se puede obtener a través de proteínas de fuente animal (pescado, pollo, carne de res, huevos y productos lácteos). También en vegetales de hojas verdes y granos.
  • Vitamina C: contribuye a la calidad del esperma e influye en la salud ovárica, cumple una función muy importante como antioxidante y además mejor la inmunidad. Está presente en cítricos, tomates y pimientos.
  • Vitamina D: la mejor forma de obtenerla es a través de la exposición solar controlada. Esta vitamina optimiza la secreción y la acción de insulina, también mejora la ovulación y aumenta la probabilidad de embarazo después de la FIV (fertilización in vitro).
  • Vitamina E: está presente en el germen de trigo, aceite de oliva y frutos secos. Sus propiedades ayudan a disminuir los efectos del estrés sobre los óvulos y los espermatozoides.

Por su parte, hay ciertos minerales y macronutrientes que son importantes durante la etapa previa al embarazo:

  • Ácido fólico: es fundamental incorporarlo antes y durante la gestación, pues previene defectos del tubo neural, también se asocia con mecanismos ovulatorios y con la calidad seminal. Se puede obtener a través del consumo de cereales integrales, legumbres, banana, huevos y en verduras de hoja verde. Muchas veces es necesario complementar, sin olvidar que siempre se debe hacer bajo la supervisión de un médico especialista
  • Selenio: tiene propiedades antioxidantes y también influye en el desarrollo embrionario. Está presente en huevos, carnes, pescados y frutos secos.
  • Zinc: se encuentra en carnes magras, mariscos, huevo, pescados, y en menor proporción, en frutos secos y legumbres. Sus propiedades contribuyen a proteger al óvulo y al espermatozoide del daño oxidativo, además favorece la movilidad del espermatozoide para su llegada al óvulo e interviene en los procesos de desarrollo embrionario.

Incorporar hidratos de carbono complejos, grasas monoinsaturadas, proteínas de origen vegetal y fibras, mientras que se disminuye el consumo de grasas trans, grasas saturadas y proteínas de origen animal, resulta de gran beneficio para la salud y, en especial, para el proceso reproductivo. A su vez, es importante tomar en cuenta la suplementación con vitaminas y minerales de acuerdo a las necesidades de cada cuerpo y siempre bajo supervisión médica.

Es importante recalcar que en todo el proceso, desde que se empieza a planear el embarazo, hasta su desarrollo y término, es fundamental contar con la asesoría de un médico especialista. Este profesional es el indicado para brindar orientación sobre los cambios a realizar para mantener un estilo de vida saludable y lograr los objetivos, según las necesidades de cada paciente.

Prevención y buenos hábitos son fundamentales para la salud del futuro bebé

Un estado óptimo de salud es primordial al momento de buscar un embarazo. Como ya hemos comentado, esto contribuirá a un adecuado desarrollo de la gestación, un embarazo a término y un bebé sano.

Algunas recomendaciones para cuidar de la salud al planear un embarazo, incluyen:

  • Toma de Ácido fólico desde antes de la concepción, hasta la semana 12 de gestación.
  • Seguimiento del plan nacional de Vacunación, tanto para mujeres en edad fértil como para puérperas.
  • Control médico en todas las etapas: preconcepcional, prenatal y puerperal.
  • Concientización sobre la edad materna avanzada como principal factor de riesgo para defectos congénitos. En Argentina, los nacimientos de madres mayores de 40 años representan el 2% del total de nacimientos y dan origen a un tercio de los casos de Síndrome de Down, según datos de la Secretaría de Salud de la nación.
  • Controlar los niveles de glucemia en las pacientes diabéticas para lograr números normales tres meses antes de la concepción.

Estas son solo parte las sugerencias a seguir al momento de planear un embarazo. Es importante tener siempre en cuenta que cada paciente e historia clínica es distinta, por lo cual las indicaciones variarán de acuerdo a las necesidades de la mujer y/o pareja.

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