junio 20, 2014

La psicología, gran aliada de la reproducción asistida

Un 2% de los niños que han nacido en países occidentales lo han hecho después de que sus padres se sometiesen a técnicas de reproducción asistida. Unos datos que avalan estas técnicas con más de 30 años y que se llevan a cabo en clínicas de renombre como IVI.
Tratamientos que tienen un elevado porcentaje de eficacia, pero que conllevan también un largo proceso que, por la implicación emocional y física que exige, puede llegar a afectar a la pareja que ansía convertirse en padres. Por suerte, casi a la par del desarrollo de estos procedimientos, nació la psicología de la reproducción como especialidad. Por eso hoy en día IVI ofrece a sus pacientes en sus centros de reproducción asistida, además, la posibilidad de consultar con un psicólogo.
Una labor de psicología en los procesos reproductivos busca intervenir y apoyar a lo largo de todo el tratamiento que sigue la pareja. Prestan atención a los pacientes a los que les hace falta o lo demandan. Salvo en el caso de aquellos que van a tener hijos con gametos donados, tanto de espermatozoides como de ovocitos, en los que se sigue su evolución en el 100% de los casos.
Las mujeres suele ser la que más sufren en los tratamientos de reproducción asistida y, por ende, las que más apoyo psicológico reciben. Para ellas, la ayuda psíquica es una experiencia positiva, pero también es cierto que los hombres sufren menos psicológicamente. Y es que la mujer tiene más presión social por ser madre.
Por eso se busca esa complicidad entre la paciente y el psicólogo que busca apoyarla. Debe preguntar todas aquellas dudas que no realiza en la consulta de un ginecólogo y desmontar mitos, muchas veces falsos, que sólo contribuyen a generar estrés y ansiedad a la pareja.

¿Cuál es el papel del experto en psicología en un tratamiento de reproducción asistida?

• Apoyar, asesorar y aportar información sobre la infertilidad y sus consecuencias físicas, psicológicas, sociales y vitales; así como sobre los procesos emocionales, expectativas e inquietudes que son esperables.
• Manejar la ansiedad y reducir el estrés que el tratamiento conlleva.
• Disminuir la presencia de pensamientos negativos y desesperanzadores, sentimientos de indefensión y creencias irracionales.
• Aumentar la expresión emocional y la comunicación.
• Enriquecer la vida de pareja y la sexualidad.
• Incrementar la calidad de vida y el bienestar psicológico.
• Afrontar los problemas, manejar alternativas y tomar decisiones

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