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Reproducción Asistida: Un tratamiento, dos formas de vivirlo

Expecting couple on couch

Cuando una pareja se enfrenta a la infertilidad surgen muchas preguntas. ¿Por qué nosotros? ¿Cómo nos sucedió esto? ¿Vamos a conseguirlo? ¿Qué quiere decir el médico? ¿Cuál será la mejor opción para nosotros?

La infertilidad, en pacientes que están en pareja, es un problema de a dos, sin embargo ambos viven la situación de forma distinta. De hecho, en algunas situaciones la pareja desarrolla patrones de comunicación disfuncionales.

¿Cómo experimentan la fertilidad el hombre y la mujer?

La mujer tiende a expresar sentimientos dolorosos relacionados con su experiencia, cuenta sus miedos sobre el futuro y suele enfocarse mucho en el problema. El hombre, por su lado, tiende más a sufrir en silencio para proteger y reducir la incomodidad que siente la mujer a través de una comunicación basada en la resolución de problemas y no en el componente emocional, lo que a veces hace que la mujer se sienta invalidada e incomprendida.

“”No comprende la forma en que me siento”, “él no siente lo mismo que yo”, “él no desea tanto embarazarse como yo” y “no está tan involucrado en nuestro sueño como yo”, suelen ser comentarios recurrentes en las consultas”, explica la Lic. María Villamil, psicóloga de IVI Buenos Aires. A su vez, el hombre se siente rechazado y desanimado, por lo que la pareja entra en conflicto y en muchos casos comienza a alejarse. En algunos casos aparece incluso un período de crisis conyugal, marcado por la pérdida de la intimidad, menor afecto y mala comunicación.

Estos momentos de crisis pueden ser también oportunidades para que la pareja encuentre nuevas formas para hacer frente a los desafíos que van surgiendo, descubriendo nuevas maneras de expresarse y tener en cuenta las necesidades de cada uno en la relación.

La mujer puede tener sentimientos dolorosos pero debe intentar comunicarlos de forma explícita a su pareja para que entienda lo que está sintiendo. De esta forma podría recibir el apoyo necesario, para sentirse comprendida y apoyada, y él a su vez se sentirá útil y será una fuente de soporte importante. Ambos terminarán por sentirse más unidos y enfrentarán la infertilidad de a dos. De esta forma, las parejas tienden entonces a sentirse más cercanas y satisfechas gracias a los recursos que aprenden para lidiar con la infertilidad, así como con otros desafíos que surgen durante los tratamientos.

Un estilo de comunicación más satisfactorio tiene un impacto positivo en la vida de la pareja en general, pero también en su relación con los demás. Es frecuente oír que una pareja diga “después de pasar por todos estos tratamientos, nos volvimos más fuertes, nos conocemos mejor, sabemos que podemos contar el uno con el otro”, “al principio era muy difícil entender cómo ayudarla a sentirse mejor, hoy sé que a veces solo necesita de mi presencia, de mi cariño, de sentir que estoy ahí”.

Desafortunadamente los tratamientos pueden prolongarse en el tiempo y lo que resulta en una fase inicial del proceso, con el paso del tiempo deja de funcionar. Por ejemplo, es común que una pareja decida no compartir su experiencia con los demás. Otros, sin embargo, sienten la necesidad de hablar con alguien diferente a su pareja. Es importante que verbalicen estas necesidades y cuenten si en algún momento quieren compartir algo con alguien de su entorno Mantener el secreto puede realmente dejar a una pareja muy aislada de su red de soporte y como consecuencia, más vulnerable.

El soporte social y familiar se considera un factor protector para quien vive la infertilidad. La información que se comparte con los demás, los límites que se pretenden establecer y la forma de hacerlo debe ser acordada por la pareja y revisada cuando alguno de ellos siente la necesidad de hacerlo. También es importante que una pareja tenga conciencia del impacto que la infertilidad tiene en su sexualidad. Es común que los tratamientos provoquen algún desgaste en la intimidad de la pareja y se deba conversar sobre esta cuestión y buscar formas de lidiar con ella. Es vital que la pareja, en paralelo al tratamiento de fertilidad, vaya teniendo experiencias y objetivos en otras áreas significativas de sus vidas, en particular el área social, profesional y también de ocio. Deben recordar lo que los hacía estar unidos y próximos antes de desear tener un hijo.

La consulta psicológica, un espacio para entenderse

Estos temas pueden ser abordados en la consulta de psicología en un formato de asesoramiento puntual en momentos específicos del tratamiento, como también de terapia conyugal para situaciones que requieran una mayor continuidad. El apoyo psicológico trae beneficios para las parejas, ayudándolos a ser más conscientes de la forma en que se relacionan y a comunicarse, movilizar recursos y potenciar competencias para lidiar con la infertilidad de a dos.

“La consulta puede ser un recurso en momentos en que la pareja tiene que lidiar con la pérdida o tomar una decisión con implicaciones significativas para sus vidas. La infertilidad es un camino marcado por desafíos, inseguridades, incertidumbre y temores, pero también de esperanza y optimismo por alcanzar algo tan significativo en la vida de una pareja como es tener un bebé”, finaliza la licenciada.