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SER PORTADOR DEL VIH Y TENER UN NIÑO SANO, ES POSIBLE

SIDA

Según el Ministerio de Salud y Desarrollo Social,  en Argentina hay 122.000 personas que viven con VIH y 30% de ellas
no lo sabe.  “Conoce tu estado” ha sido el lema de este año con motivo del Día Mundial del Sida, en su 30 aniversario, que busca destacar la importancia de las pruebas del VIH para poder indicar el tratamiento y asegurarles a las personas que viven con el virus la posibilidad de llevar vidas saludables. También tiene como objetivo empoderar a las personas para que tengan capacidad de decisión en relación a la prevención del VIH, de modo que puedan protegerse a sí mismos y a sus seres queridos.

De acuerdo con datos publicados, en 2017 se detectaron en el país 5.500 nuevos casos. El 20% de estos casos son personas mayores de 45 años. Sin embargo, el promedio de edad en varones es de 36 años mientras que en mujeres es de 32 años. Cabe destacar que entre 80 y 100 niños se infectan anualmente por transmisión vertical.

Desde IVI Buenos Aires, colaboramos para que los pacientes portadores puedan cumplir su deseo de tener un hijo de manera segura, resguardando a la pareja y al niño por nacer. Esto se puede llevar a cabo gracias a los distintos tratamientos de reproducción asistida.

Gracias a los avances en los medicamentos y en las sociedades, cada año más personas tienen acceso a la terapia con tratamientos antirretrovirales, lo que ha contribuido a que exista un importante descenso de la mortalidad y un incremento en la calidad de vida, actualmente similar a la de las personas que viven sin la infección.

 

 

Cuando el varón es el portador de VIH

 

Previo a realizar un tratamiento de fertilidad, es importante chequear que se encuentren en condiciones clínicas adecuadas a través de un control infectológico. A su vez, será necesario realizar un lavado de la muestra de semen. Este procedimiento se efectúa con tecnología de última generación en laboratorios de andrología, usando campanas de alta seguridad, donde se mantienen las muestras separadas de la zona en la que se procesan el resto de las muestras. De esta manera se logran separar los espermatozoides del plasma seminal, y otras células que podrían ser portadoras del virus para luego congelar la muestra de semen y así verificar que esté libre de la infección mediante técnicas de biología molecular.

 

Este proceso se realiza antes de la estimulación ovárica, para garantizar que la muestra de semen sea apta y segura para avanzar. El objetivo del lavado de semen es lograr el embarazo sin infección ni transmisión vertical. Al hablar de transmisión vertical, hacemos referencia a la transmisión de una madre a su hijo de una infección u otra enfermedad que puede ser antes del nacimiento (congénita), durante el parto (perinatal) o después del parto (neonatal).

 

Cuando la mujer es portadora de VIH

 

En mujeres portadoras de VIH también se indica avanzar con un tratamiento, teniendo en cuenta que los pacientes portadores del virus no deben tener relaciones sexuales sin protección, para evitar el contagio. Al igual que el varón, la mujer tendrá que llevar a cabo estudios que demuestren que la carga viral es indetectable. Por último, se deberán realizar terapias antirretrovirales durante el embarazo, para evitar la transmisión vertical en el caso de que la mujer sea la portadora.

 

La indicación del tratamiento de reproducción asistida

 

“Para evaluar qué tipo de tratamiento de reproducción se debe llevar a cabo, es importante conocer los antecedentes del paciente y su pareja, en caso de tenerla, la historia clínica y pedirles estudios reproductivos, cuyos resultados nos darán la información necesaria. La batería de estudios consiste en una histerosalpingografía, estudios hormonales y una ecografía para poder evaluar la reserva ovárica en la mujer. También se debe realizar un espermograma en el varón, para valorar el semen, estudiar la concentración de espermatozoides, su movilidad y su morfología, que permite detectar las posibles alteraciones que se puedan presentar. A medida que aumenta la edad de la mujer disminuye su reserva ovárica y la calidad genética de sus óvulos, por eso es tan importante tomarla en cuenta. Durante todo el proceso se debe trabajar en conjunto con el médico infectólogo.” destaca la Dra. Barbara Lotti, especialista en reproducción asistida

 

También se debe destacar la importancia de la realización de serologías de enfermedades infecciosas transmisibles, previo a llevar a cabo cualquier técnica de reproducción asistida, para garantizar la seguridad de los procedimientos. En caso de infección crónica viral (hepatitis B, C o VIH) los pacientes deben ser remitidos a su infectológo para el adecuado tratamiento de la patología infecciosa y posterior planificación del tratamiento de reproducción asistida.

 

Objetivo: recién nacido sano

 

A través de las prácticas necesarias, terapias antirretrovirales y estudios necesarios, se puede evitar la enfermedad en el recién nacido. Además, será necesario tener cuidados específicos durante el parto para evitar el contagio perinatal. Con la ayuda de los tratamientos de reproducción asistida se puede lograr un embarazo libre de contagio y enfermedad, consiguiendo el nacimiento de un bebé sano.