julio 20, 2019

Maternidad compartida:  la posibilidad de formar familias diversas

  • Los avances legales han permitido la formación de nuevos modelos de familias y la reproducción asistida ha acompañado estos cambios
  • El Método ROPA permite a ambas madres participar del proceso de gestación 

BUENOS AIRES, JULIO DE 2019

Si la infertilidad es un factor difícil de afrontar en una pareja tradicional, hablamos de complicaciones mayores a nivel social y psicológico cuando se trata de parejas homosexuales. Ya sea entre hombres o entre mujeres, la construcción de una familia diversa no es una tarea simple.

“Más allá de los avances legales, el verdadero cambio que posibilita la maternidad compartida es la transformación social y psicológica, la aceptación de otro tipo de familia que esté constituida desde el deseo” describe la Lic. María Villamil de la Unidad de Apoyo Emocional de IVI Buenos Aires.

Años atrás, se discutía sobre la Ley de Matrimonio Igualitario, una base en materia legislativa que brinda un marco social para impulsar el respeto y la aceptación de las diversidades identitarias. Actualmente, en nuestro país, las mujeres tienen derecho a manifestar abiertamente su identidad sexual, así como mostrarse libremente con quien cada una haya elegido como pareja. En ese sentido, es de igual importancia hacer hincapié en el derecho a formar una familia.

“Las funciones de padre y madre las pueden cumplir diferentes personas, no es un tema de género sino de funciones de apego que se desarrollan al estar junto al niño o niña”, afirma la psicóloga Villamil.

Por supuesto, el método natural de reproducción no es viable cuando la pareja está formada por dos personas con órganos reproductivos iguales, es necesaria una instancia de donación o participación de una persona del sexo contrario. El método ROPA, por sus siglas, Recepción de Ovocitos de la Pareja, permite a una pareja igualitaria, formada por dos mujeres que desean ser madres, optar a una maternidad compartida. El tratamiento consiste en extraer y fecundar los óvulos de una de ellas e implantar el embrión obtenido en el útero de su pareja.

“La diferencia del método ROPA frente a otros tratamientos, como la Fecundación In Vitro convencional o la Inseminación Artificial, es que se trata de una opción más atractiva porque las dos mujeres participan en todo el proceso activamente, tanto en la creación como en el nacimiento del bebé”, explica el DrFernando Neuspiller, Director de IVI Buenos Aires, centro especializado en reproducción asistida.

Para recurrir a esta técnica se debe realizar el tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV), un tratamiento de alta complejidad mediante el cual se fecundan los óvulos de una de las mujeres con los espermatozoides obtenidos de la muestra de semen del donante. Finalmente, el embrión resultante se transfiere al útero de la otra mujer.

Método ROPA: 3 pasos

El primer paso del tratamiento es la estimulación ovárica: la mujer que vaya a aportar sus óvulos se somete al mismo proceso de estimulación ovárica que en la Fecundación in Vitro (FIV) convencional. Consiste en la auto-administración de unas inyecciones diarias que conseguirán que los ovarios produzcan más ovocitos en lugar de producir un único óvulo- que es lo que hacen de forma natural cada mes. Obteniendo más ovocitos se logra un mayor número de embriones. La estimulación tiene una duración aproximada de entre 10 a 20 días, dependiendo del protocolo utilizado y la velocidad de respuesta de cada paciente.

Este período implica un control del crecimiento de los folículos. Cuando estos alcancen el número y tamaño adecuado se puede programar la punción para extraer los óvulos maduros. “Es un procedimiento que se realiza en quirófano, mediante sedación, para que la paciente no sienta ninguna molestia durante el proceso, y es una intervención de unos 15 minutos aproximadamente”, describe el Dr. Neuspiller.

Luego de la punción folicular se fecundan los óvulos con los espermatozoides, lo que puede realizarse mediante la técnica de FIV tradicional o por la técnica de Inyección Intracitoplasmática (ICSI). Los embriones resultantes son almacenados en el laboratorio hasta el día de la transferencia.

Por último, los embriones restantes de buena calidad, se vitrifican (es decir, se congelan) con el fin de poder ser utilizados en un ciclo posterior sin necesidad de una nueva estimulación ovárica.

Si bien el proceso de reproducción en sí conlleva un cuidado médico riguroso, no hay que dejar de lado la implicancia emocional en todo el tratamiento, y la relación con el hijo o hija una vez nacido. “Si la concepción tuvo ayuda médica es importante explicarles que hay diferentes formas de concepción sin perjudicar el vínculo maternal”, concluye la Lic. Villamil, “los niños deben conocer los hechos de la reproducción y de la sexualidad de sus padres ya que el conocimiento del origen es importante para el desarrollo psíquico de la personalidad”.

Para cumplir el deseo de la maternidad compartida, no solo hace falta un marco social y legal, además del desarrollo de la medicina reproductiva, sino un gran esfuerzo por parte del círculo familiar y cercano de la pareja involucrada, ya que, con amor y apoyo se forma la familia.

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